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El uso del ladrillo cara vista en el sector de la construcción en nuestro país está plenamente asentado y es más que habitual encontrarlo en infinidad de edificios, sobre todo de tipo de residencial y ya sean de nueva o antigua construcción. La facilidad de acceso a las materias primas base de su fabricación, la evolución tecnológica de las industrias fabricantes, las propiedades del producto y el profundo conocimiento en el manejo del mismo, han hecho que éste sea uno de los elementos de cerramiento más habituales en nuestros edificios. Sin olvidar, claro está, el gran esfuerzo realizado por las empresas fabricantes para mantener el estatus y los niveles de calidad exigidos para el mismo, la mayor parte de ellas agrupadas en la Asociación Española de Fabricantes de Ladrillos y Tejas de Arcilla Cocida (Hispalyt), que juega un importante papel en la promoción y desarrollo del sector. Y es quizás este último punto uno de los pilares fundamentales que hacen posible la constante evolución de un sector que, a pesar de tener como base de su trabajo un material muy tradicional, intenta mantener un continuo dinamismo. Este dinamismo se plasma en diversos aspectos que, a modo general podemos resumir en estéticos y constructivos y sobre cuya cima planea siempre la exigencia de los máximos estándares de calidad y, por supuesto, el cumplimiento del CTE. En cuanto a su utilidad, como ya hemos mencionado, el ladrillo cara vista permite levantar cerramientos exteriores en todo tipo de edificios aunque, como explica Alejandro Méndez, Responsable de Ventas de Arcillex, actualmente el ladrillo cara vista se usa de forma mayoritaria en el sector residencial. Ahora bien, frente al clásico ladrillo de color rojizo, la demanda actual tiende hacia otro tipo de coloraciones y, como manifiesta Jordi Palau, Director de Marketing de Palautec «la tendencia actual en cuanto a demanda se refiere, además de ladrillos de colores planos y suaves, va cada vez hacia colores más blancos y están cobrando especial importancia otro tipo de colores, como los negros y grises». Premisa compartida también por José Félix Ortiz Bravo, Consejero Delegado de Cerámica La Oliva, para quién «desde el punto de vista estético el ladrillo cara vista ofrece multitud de ventajas y su acabado es muy agradable y versátil, pudiendo presentarse en multitud de colores, texturas y estilos». Por su parte, Lluis Pinardel, Director General de Piera Ecocerámica, apunta también que «cada vez se demanda más texturas muy lisas, frente a otras más rústicas, que eran las más habituales hace tres o cuatro años».

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