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El segundo diálogo de Arquitectura con EÑE, enfocado a Urbanismo, Smart Cities y Urbótica, se celebró ayer, día 5 de noviembre en el COAC, Barcelona.

En esta ocasión, nos fue posible contar con las variadas visiones que sobre este tema tienen Marc Chalamanch (Archikubik), Eva Serra de la Figuera (Mangera Yvars Architects), Helena Sanz (Arqpoints) y Antoni Brey (Urbótica). Y, moderando el diálogo, contamos con la presenta de Raúl Calleja, Director de ePower & Building, quién comentó que, se está calculando que para el año 2050 el 60% de la población mundial vivirá en macrociudades con decenas de millones de habitantes. Con todo esto, y dado que ya nos cuesta generar, coordinar y racionalizar correctamente los recursos que tenemos en las grandes ciudades españolas, cuyas cifras de habitantes no superan en el mayor de los casos los 7 millones, la transformación digital de estas urbes se nos hará no sólo necesaria sino vital en pocas décadas.

El intercambio de ideas, enfocadas en este tema, comenzó con la intervención de Eva Serra, quién explicó el inicio de este concepto en EE.UU, impulsado por la empresa IBM. Además, destacaba que los arquitectos deben plantearse las ciudades de manera global con modelos adaptables a otro espacio, simplemente modificando algunos parámetros, pero siempre sin excluir a ninguna parte de la población. Es decir, debe existir una estrategia general basada en el conocimiento, lo que nos permitirá ver cómo y dónde situar los distintos sistemas en las ciudades.

En relación a esto, Antoni Brey considera que la inclusión de la tecnología en el mundo de las ciudades parecía un hecho que debía realizarse tarde o temprano. La introducción de esta tecnología no va a sustituir ningún parámetro tradicional, sino que va a mejorar y facilitar la administración y gestión de las distintas ciudades, ya que se está llegando a un momento donde las urbes son unas grandes consumidoras de recursos, por lo que si con la introducción de este sistema nervioso técnico se puede reducir hasta un 5% del consumo energético, será un gran beneficio para el planeta. Pero todo esto, se debe relación con la mejora de la eficiencia y la calidad de los servicios.

Por su parte Helena Sanz opina que esta tecnología va a cambiar nuestra forma urbana, de la misma manera que la introducción del elevador modificó el aspecto de las ciudades hacía la verticalidad, mientras, y de igual manera, el metro ayudó a generar las grandes metrópolis, expandiéndonos de manera horizontal de nuevo. De esta forma, con la ayuda de estas tecnologías y como arquitectos se puede hacer que un mismo espacio sea utilizado de formas distintas, siendo posible adaptarlo a las distintas necesidades ofreciendo un valor añadido. Cada proyecto y cada estrategia debe estar pensada de una manera particular y diferenciada para cada ciudad.

De igual manera, Marc Chalamanch comentó que los arquitectos son capaces de intervenir y convertir una ciudad en una Smart con el objetivo de mejorar la calidad de vida. Las tecnologías nos ayudan a esto, pero no se tiene que olvidar que hay que proyectar para las personas. Al final, lo que todos buscamos es crear una ciudad que nos ayude a vivir mejor, por lo que, si las nuevas tecnologías no pueden ayudarnos a mejorar nuestra calidad de vida, no va a tener ningún sentido su aplicación.

Así pues, como conclusión general se puede decir que para que una Smart City funcione las empresas tecnológicas y los arquitectos deben ir de la mano, de esta manera crearán ciudades adaptadas y que mejorarán la calidad de vida de todos los usuarios, ya que, al fin y al cabo, todos somos clientes.

No se debe tener miedo a las tecnología, la cuestión está en cómo se utilicen o se empleen, y serán los arquitectos los que deberán formular las preguntas, analizando qué preguntas se deben hacer y qué tipo de tecnología las cubre.

En definitiva, las tecnologías son una oportunidad fantástica de cambio para nuestras ciudades, por lo que se debe de buscar la forma de aplicarla entre todos.