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El campo principal en el que trabaja su estudio es la arquitectura sanitaria, ¿considera que la especialización es garantía de una mejor arquitectura?

Nuestro estudio (Manuel Brullet y Alfonso de Luna) es generalista, trabajamos en arquitectura sanitaria, pero también en equipamientos docentes, deportivos, administrativos, de investigación, culturales y también edificios de viviendas.

Todos nuestros edificios sanitarios los proyectamos y construimos en colaboración con el estudio de arquitectura del arquitecto Alberto de Pineda, Pinearq.

La especialización no incide en la calidad de la arquitectura. Pero para diseñar cualquier proyecto de arquitectura es imprescindible un dominio absoluto del programa, tanto desde el punto de vista técnico y funcional como desde el punto de vista de los sentimientos y sensaciones de sus usuarios.

¿Qué es lo primero que analiza cuando se enfrenta a un nuevo proyecto? ¿Qué prioridades establece? (distribución, programa, sostenibilidad, ecoeficiencia…)

Cuando te enfrentas a un nuevo proyecto la primera sensación es la ilusión de tener otra oportunidad para proponer un nuevo edificio que, si es posible, mejore el entorno donde se ubica y que, a la vez, mejore a la sociedad que lo usa.

Hasta qué punto condiciona el entorno (topografía, edificación existente…) el diseño de un proyecto hospitalario? ¿Existen otros factores que lo condicionen?

El entorno de un edificio es muy importante y según sea este entorno escogemos una u otra tipología para proyectarlo. La relación entre espacios públicos y privados y la humanización de los mismos te lleva a escoger una arquitectura de protección, si el entorno es inadecuado, o una arquitectura de relación y empatía, si el entorno es apropiado.

¿Cómo se proyecta un hospital con un equilibrio razonable entre valor arquitectónico, utilidad y coste?

La hipótesis de trabajo en nuestro estudio es que sí se tiene radicalmente en cuenta la utilidad y el coste, el valor arquitectónico de nuestros edificios aumenta.

Flujos de pacientes, visitantes, personal sanitario y personal administrativo, ¿cómo se resuelve el sistema circulatorio, tanto interior como exterior? ¿Y cómo lo entienden los usuarios del hospital?

Nuestra idea sobre la proyectación de hospitales es que el edificio resultante debe ser amable, normal, previsible, natural, doméstico, confortable…

La circulación dentro de un hospital debe ser natural, sin exceso de indicaciones. El edificio debe ser entendido espacialmente de una manera natural. En todo momento el usuario debe estar situado espacialmente.

Debe haber las segregaciones de circulación imprescindibles.

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