Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

¿Qué opina CGR Arquitectos sobre la coyuntura del sector?, ¿qué encuentra de positivo en todo esto?

Tras unos años terribles en el sector inmobiliario y la industria de la construcción, ha habido tiempo de reflexión, y hoy somos conscientes de las cosas que se hicieron mal. La burbuja fue fundamentalmente financiera, y las decisiones políticas y empresariales estaban muy lejos de los criterios profesionales de rigor y responsabilidad.

Lo positivo está en el objetivo fijado por todos los agentes de que eso no vuelva a repetirse, y de ahí la apuesta por la rehabilitación y regeneración urbana, la intervención en la ciudad construida y la mejora del patrimonio edificado. Eso, solo es posible, con un firme compromiso por la profesionalización, en una actividad que supone empleo y mejora de la calidad de vida, y que llegó a representar casi el 10 % del PIB nacional.

¿Considera al arquitecto uno de los responsables de la construcción desaforada que hemos vivido?

Son muchos los agentes que han intervenido, y por tanto la responsabilidad es repartida. El arquitecto es el profesional contratado por un cliente privado o público, para realizar un determinado trabajo, y debe dar la respuesta adecuada a las demandas del cliente, que tienen una componente económica, pero a ello debe sumar una conciencia de responsabilidad social, cultural y medioambiental.

Es esa responsabilidad con la sociedad la que es necesario poner en valor, de ahí que sea fundamental la independencia del profesional, del arquitecto, pues su intervención es un hecho físico y duradero, con trascendencia en la vida de las personas, en el tiempo y el espacio, más allá del puro objeto del encargo.

En su opinión, ¿ha habido un cambio de hábito en la demanda arquitectónica? ¿En qué se diferencian los proyectos residenciales que se realizaban con anterioridad a la crisis de las últimas propuestas?

La demanda es más exigente y hoy ya no es homogénea, hay nuevas necesidades, y por tanto se aprecian nuevas soluciones tanto tipológicas, como de forma de ocupación, funciones, instalaciones o acabados. La vivienda, base de la cultura arquitectónica, da forma a nuestras ciudades, y por tanto nuestras conductas.

Los proyectos residenciales hoy deben atender también a nuevos aspectos, los que se refieren a la sostenibilidad y eficiencia energética, por responsabilidad medioambiental y demanda de mayor confort y ahorro. Se trata de una buena orientación, soleamiento y ventilación, forma de la envolvente, vistas, condiciones térmicas y acústicas. Pero sin olvidar la funcionalidad y lo que tiene que ver con la sensibilidad y las emociones, pues la vivienda es la utopía, el sueño de una familia, y el diseño debe abordar también los espacios comunes, la imagen y la relación con su entorno.

Ver reportaje completo >>>>.