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Similar a las obras de Caravaggio, Rembrandt y Tiziano, los caracteres de Matthew Penn, bajo la luz dura y dirigida delante del fondo oscuro, parecen cobrar vida y escaparse del lienzo. Para ello, el joven autodidacta hace uso del claroscuro tenebrista, una técnica pictórica nacida en el siglo XVII y perfeccionada a finales del renacimiento. Se emplea una dirección de luces dramática para conseguir resaltar los rasgos característicos de la persona representada y reforzar el efecto espacial del motivo mediante fuertes contrastes de colores claros y oscuros.

Penn entiende la luz como parte integral de su arte. No solamente adopta un papel importante en su técnica pictórica, sino también en el proceso de su creación: Solo con la ayuda de la iluminación adecuada, los retratos producen su efecto completamente hipnótico. Penn no trabaja solamente en su estudio con las herramientas de iluminación de ERCO, sino que también provee a cada una de sus obras de proyectores LED de ERCO. La precisa luz de acento de ERCO intensifica el efecto claroscuro. El objetivo es que cada coleccionista pueda contemplar la obra bajo una luz exactamente definida. Solo de esta manera, el artista logra completamente el efecto de la obra deseado.

Una luminotecnica como la de Caravaggio: Retratos plásticos a la luz de ERCO

La presentación del proyecto artístico «Matthew Penn – Illuminating Characters» tiene lugar en una habitación oscura. Aquí se emplean los proyectores Pollux de ERCO, que iluminan las tres grandes pinturas al óleo con distribuciónes luminosas narrow spot de 2 vatios y con proyectores de contornos de 6 vatios. «Hago uso de los proyectores Pollux porque me permiten esculpir la luz en la obra de manera más controlada y refinada», declara Matthew Penn. («I use the Pollux lights because they allow me to sculpt the light on the painting with more control and a refined definition.»)

Con la ayuda de las herramientas de iluminación de ERCO, acentúa de forma precisa los detalles esenciales que le dan más profundidad a los motivos y, además, resalta las emociones. Para crear de esta manera, en sus pinturas, una dimensión adicional con la ayuda de la luz se necesitan distribuciones de luz con mayor precisión y sin ningún tipo de luz dispersa. La luz parece pintada.

La temperatura de color también desempeña un papel determinante: el artista emplea Pollux con luz de color blanco cálido (3000K) para que las caras, la estructura de la piel, el pelo y las arrugas parezcan más plásticas. Además, resalta los acentos de luz pintados del cuadro con luz de color blanco neutro (4000K) y de esta manera crea un efecto de pintura viva y casi tridimensional.

«Este método de esculpir y manipular la luz en el cuadro completa la obra», explica Penn. «La combinación del cuadro hiperrealista con la luz crea una atmósfera oscura fascinante e hipnotizante, que absorbe al público al interior del retrato». Este tipo de iluminación no pone el arte solamente de relieve, sino que se convierte en parte del mismo.