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La fachada ligera de vidrio o muro cortina, así como los lucernarios, han ido cobrando importancia en la arquitectura contemporánea. Sus prestaciones a la hora de iluminar espacios interiores, así como el excelente acabado que proporcionan a la envolvente del edificio, han sido determinantes para su desarrollo en un incontable número de edificios. Algunas de estas construcciones se convierten en auténticos símbolos y emblemas de los lugares que los acogen, casi como modernas ‘catedrales’, admiradas por propios y extraños.

“La principal ventaja de las fachadas ligeras de vidrio radica en su gran capacidad para permitir la entrada de luz, proporcionando de este modo gran luminosidad en las estancias. Además, otorgan una personalidad muy marcada a las edificaciones en las que se integran, confiriéndoles un aspecto vanguardista y contemporáneo”, afirma Domingo Brión, Director del departamento de Arquitectura e Ingeniería de Cortizo.

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