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Definitivamente el otoño ha hecho acto de presencia con la bajada de temperaturas y el comienzo de las lluvias, en muchos casos, de manera torrencial. Estas inclemencias climatológicas hacen que el subsuelo se empape de agua y ésta ascienda por los muros y cimientos y penetre en las viviendas a través de las paredes. Asimismo, cuando las temperaturas bajan se tiende a dejar de ventilar los hogares, lo que aumenta el riesgo de padecer condensación.

Concretamente, la humedad por condensación es uno de los problemas más frecuentes que podemos encontrar en el hogar en los meses de invierno. Esta patología se genera debido, por un lado, al bloqueo de la transpiración necesaria de los muros; no airear bien las habitaciones y, por otro, a realizar tareas domésticas a diario como cocinar, ducharnos, planchar, etc., que hacen que se produzca un excesivo nivel de vapor en el ambiente y se genere la condensación del agua.

Los efectos más visibles de las humedades producidas por la condensación son la aparición de hongos y mohos en esquinas y paredes; cristales empañados en ventanas y espejos; mobiliario y otros objetos deteriorados e, incluso, riesgo en las instalaciones eléctricas. Esta excesiva acumulación de agua en el aire puede, además, provocar consecuencias graves en la salud de las personas que padecen asma, problemas musculares o de huesos, así como enfermedades de tipo reumático, respiratorias como la sinusitis y de la piel como las dermatitis.

Cuando las lluvias provocan que el agua se filtre por los muros

Asimismo, las fuertes lluvias que están teniendo lugar por prácticamente todo el territorio nacional provocan, en muchos casos, humedades por capilaridad. El terreno tiene que absorber mucha humedad y los muros de los edificios –que poseen una gran capacidad de absorción del agua subterránea– filtran el agua como si fuera una esponja. Es en esta fase cuando los materiales en contacto con el agua subterránea y con la tierra húmeda dejan subir el agua por sus paredes y capilares, provocando humedades que pueden llegar al metro y medio de altura.

Las humedades por filtraciones también son muy comunes en esta época y suelen surgir en los garajes, sótanos y plantas bajas. Aparecen cuando el agua presente al otro lado de un muro penetra dentro del edificio a través de la pared de forma lateral. Por ello, todas las estancias en contacto directo con la tierra sobre la que esté construida el edificio son muy sensibles a padecer este tipo de humedades.

Acabar con esta problemática crónica de forma definitiva

Murprotec, multinacional europea líder en la eliminación definitiva de las humedades estructurales, ofrece tratamientos para estas tres patologías estructurales que, una vez que surgen, se vuelven crónicas y no desaparecen con soluciones tradicionales o caseras.

La eliminación de la condensación, la capilaridad y filtración lateral requiere un diagnóstico profesional y experto. Murprotec realiza más de 13.000 obras al año y en cada una de ellas lleva a cabo un completo diagnóstico técnico, personalizado en cada caso, y de forma gratuita. Los técnicos y profesionales de la compañía llevan más de 60 años aplicando con éxito estas soluciones exclusivas, patentadas y de fabricación europea y ofreciendo a sus clientes una garantía de hasta 30 años.