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La Nueva Sede del BBVA se ubica en una parcela de grandes dimensiones en un nuevo barrio de la capital madrileña, Las Tablas. En este espacio existía un condicionante fundamental, el cual partía de las bases del Concurso Internacional que se convocó a finales de 2007, y que era la necesidad de incorporar, de forma parcial al proyecto, los ocho edificios en fase avanzada de construcción que se estaban desarrollando en parte de la misma.

Con todo esto, el resultado que se ha obtenido es un complejo edificatorio que se concentra en dar solución a las necesidades de la propiedad en lo referente a la organización interior del complejo. En esta organización se crea un paisaje de jardines y construcciones bajas (baja + 2 plantas), que se extienden por casi toda la superficie de la parcela, incorporando parte de los edificios existentes en la parcela.

Aparte de aunar los distintos edificios que se encontraban en fase de construcción en esta alfombra de edificios bajos, se ha conseguido salvar el gran desnivel existente de una esquina a otra de la parcela mediante la configuración de unas naves de oficinas alargadas, donde a través de la concentración de edificios bajos en bandas, con sus calles y patios interiores, se consigue la generación de un sistema urbano a modo de ciudad, siendo los valores de comunicación, iluminación, colaboración y transparencia entre los espacios de trabajo los protagonistas.

La totalidad del volumen bajo, se protege del exterior instalando en todo su perímetro unas lamas fijas que se han realizado en PET y poliéster reforzado con fibra de vidrio. Se tratan de unos elementos fijos que se orientan en función de la incidencia del sol en cada fachada, pero cuya dimensión y separación responde a estudios exhaustivos de la incidencia del sol en el interior de los espacios. Tienen una forma de “aleta”, lo que permite una mayor protección solar para el espacio interior, a la vez que se maximizan las vistas desde el puesto de trabajo.
En su interior, los materiales que se han utilizado buscaban dar especial protagonismo al tejido urbano y al propio usuario. Para ello, se ha instalado vidrio suelo-techo en la mayor parte de los espacios, consiguiendo con esto una iluminación y trasparencia máxima entre los espacios, lo que permite a través de los patios observar una continuidad visual de tres naves.
Por otro lado, con hormigón visto se conforman unos voladizos que ayudan tanto a la protección solar como al mantenimiento de las fachadas, además a esto se le suma la inclusión de aluminio color negro, madera de roble en elementos singulares, como barandillas, y adoquinado de piedra portuguesa como elementos protagonistas, junto con las acequias por donde discurre el agua y el paisajismo, de toda la urbanización interior.

Además a esto, se le suma la inclusión de elementos tecnológicos para conseguir la máxima eficiencia energética del complejo. Cabe destacar que la Nueva Sede de BBVA, se ha construido siguiendo los criterios de sostenibilidad más exigentes, para lograr el menor impacto ambiental. Con los sistemas inteligentes instalados en el edificio se ha logrado una reducción del 30% del consumo energético, reduciendo a la mitad el consumo de agua potable, y reciclando el 100% de los residuos.

Hay que añadir la utilización de vigas frías para llevar a cabo la climatización, la instalación de toda la iluminación Led, y el uso de estores exteriores motorizados controlados dependiendo de la estación meteorológica para todas las fachadas interiores del complejo, toldos horizontales motorizados en algunas calles para evitar el soleamiento interior, recirculación del agua, ajardinamiento de cubiertas…

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