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El proyecto llevado a cabo por parte del estudio Pinearq, desarrolla la nueva sede de Biokit y Systelab, y se ha ubicado en la periferia de Lliçà d?Amunt, un pequeño pueblo situado en la provincia de Barcelona.

El edificio, de grandes dimensiones, se ha situado en la zona Noroeste de un polígono industrial de nueva construcción donde, debido al desnivel natural del solar, es visible desde el casco antiguo del pueblo cercano.

Con todo esto, se planteó una propuesta que se configura como una estructura modular, la cual se ordena alrededor de un eje central que une una serie de volúmenes de similares características e independientes entre ellos, que se encuentran separados por patios verdes. La disposición de estos volúmenes favorece una gran ventilación e iluminación entre los laboratorios.

El diseño del proyecto se enfrenta con un solar complejo, baricéntrico entre naves industriales y los campos que las rodean. De esta manera, los arquitectos pretenden generar una volumetría que permitiera encontrar la escala adecuada que permitiese solucionar el contraste entre este carácter urbano y rural al mismo tiempo, entre el vacío y el construido, entre el lado industrial y el natural. En este sentido, la entrada principal del edificio, en el lado Sur del solar, se enfrenta al polígono industrial, mientras que los volúmenes que albergan las áreas de trabajo e investigación han conseguido las mejores vistas a la zona abierta.

Además, el eje vertebrador une y conecta de manera funcional cada zona de trabajo, al mismo tiempo que organiza todas las circulaciones principales, horizontales y verticales. De este modo, el solar se puede separar conceptualmente en dos áreas gracias al fuerte desnivel, de siete metros, existente en la parcela. En la cota inferior el edificio tendrá planta baja más dos pisos, mientras que en el nivel superior contará con planta baja más tres pisos.

Así, en la zona inferior, en los dos pisos semisótanos se distribuyen los distintos servicios de logística y apoyo a los laboratorios, las instalaciones, los depósitos, las oficinas de control de calidad y los vestuarios para personal. Mientras, en los dos pisos superiores se encuentran las áreas de trabajo e investigación y el restaurante, en posición privilegiada, en la esquina Sureste con las mejores vistas. Con esta sección escalonada del edificio, se consigue minimizar el impacto en el entorno próximo.

Por el contrario, en la parte alta del solar se coloca el acceso principal, teniendo el volumen una altura mayor, se trata del punto en el que se encuentran los dos niveles de aparcamientos y todas las restantes áreas de trabajo e investigación.

Además, el proyecto se caracteriza por una gran flexibilidad y modularidad de los espacios interiores. El edificio se diseña siguiendo una malla estructural de 12×7,5 metros que se agrupa generando bloques de anchura constante de 22,50 metros, dimensión que permite solucionar las diferentes necesidades espaciales de oficinas, laboratorios y espacios de apoyo. De esta manera, este módulo favorece tener siempre en fachada oficinas y laboratorios, teniendo la posibilidad de cambiar la posición del pasillo para generar diferentes profundidades según la necesidad de cada área.

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