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Considerado como uno de los proyectos arquitectónico más ambicioso de los últimos años en Andalucía, los arquitectos Álvaro Siza y Juan Domingo Santos, plantean convertir el conjunto monumental granadino, no sólo en un referente de la conservación, la historia y el arte, sino como foco de la modernidad y el futuro.

Tras ganar el concurso internacional de ideas, Atrio de la Alhambra, en 2010 y tras desarrollar el encargo, los arquitectos dieron a conocer el proyecto del nuevo acceso y centro de visitantes para la ciudadela, Patrimonio Mundial de la Humanidad, La Alhambra.

En la propuesta se plantea la superposición de una geometría regular sobre un territorio de pronunciada topografía. La llamada “Puerta Nueva” articula la zona de transición entre la llegada de los visitantes y el acceso al monumento, que cuenta con más de 1.000 años de antigüedad, a través de una serie de patios muy cerrados, patios sombreados y abiertos y amplias terrazas.

Se trata de un proyecto de exquisita belleza, el cual se adapta perfectamente a su entorno, dibujado con gran sutileza de tal manera que nada distorsione su trazado original. Además, hay que tener en cuenta que la infraestructura actual ha quedado obsoleta y el visitante de nuestro siglo necesita nuevas respuestas. Con estas premisas los arquitectos se pusieron manos a la obra, tras imponerse en un concurso internacional en el que compitieron con algunos de los más prestigiosos estudios de arquitectura europeos.

A pesar de que la transición entre el espacio construido de la Alhambra y el espacio agrícola inmediato es difícil, se plantea una solución que desemboca en un equilibrio entre el uso y la función, formalizado a través del jardín. Se trata de una propuesta inherente a las características de la propia Alhambra. Mediante estudios que se llevaron a cabo, se observó que en todas las operaciones donde ha sido necesario ampliar o transformar el monumento, el jardín siempre ha estado presente como referencia al paisaje granadino.

En este sentido, a la hora de desarrollar el proyecto se toma como referencia las plataformas ajardinadas del Generalife, una serie de planos agrícolas escalonados que rodean el espacio exterior del monumento.

Ambos arquitectos consideraron que esta imagen de bancales ajardinados extendidos sobre el paisaje ofrecía una solución idónea para el proyecto, ya que permite asociar la arquitectura a un sistema de ocupación natural del territorio, conservando sus trazados originales.

Así pues, se plantea la arquitectura del Atrio como una sucesión de platafromas con patios de sombra y agua a distintos niveles, los cuales descienden de manera progresiva hasta la Plaza de la Alhambra, lo que le convierte en un espacio de transición previo al recinto monumental, permitiendo la visión de la Torre del Agua, la Puerta de los Siete Suelos y las Murallas del recinto.

La idea de la puerta de acceso o entrada al monumento se vincula a la construcción de un jardín elevado. Posteriormente, y bajo este nivel se sitúa el gran hall del Atrio, un amplio vestíbulo soterrado a la cota de la Plaza de la Alhambra, construido en torno a la luz y a un patio de agua que rememora otros patios de la Alhambra como el de la Alberca o Arrayanes. Este vestíbulo se organiza con entradas de luz natural, siguiendo la tradiciónárabe, lo que permite obtener diferentes atmósfe

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