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El Nuevo Hospital de Vigo ha optado por un diseño de calidad, inaugurando una nueva generación de centros sanitarios del futuro, los ‘hospitales aeroportuarios’, concebidos por LVA. Este nuevo modelo de hospitales, acuñado por el estudio luis vidal+ arquitectos (LVA), se trata de un trasvase de experiencia e investigación del mundo aeroportuario aplicándolo al sector sanitario. Así pues, en vez de contar con los edificios descomunales y laberínticos, que prevalecían en décadas anteriores, estos hospitales aeroportuarios son más flexibles, claros y rotundos.

Esto se consigue gracias a aspectos como la flexibilidad constructiva, donde se ofrece la posibilidad de adaptarse a nuevos escenarios, necesidades y situaciones, presentes y futuras, con rapidez y eficiencia. Del mismo modo, se tienen en cuenta las necesidades de los pacientes, familiares y personal médico, para conseguir una dimensión más humana de las edificaciones. Se busca una orientación intuitiva, generando flujos de circulación claros y directos, ordenados, sin espacios residuales. Además, se realiza un mejor aprovechamiento de la luz natural, con una presencia continua de vegetación. En este sentido, el nuevo Hospital de Vigo está diseñado pensando en el usuario, empleando la arquitectura curativa en un edificio a escala humana al servicio del bienestar del individuo.

Con todo esto, Luis Vidal afirma que su voluntad es humanizar los centros hospitalarios, conectándolos al entorno urbano y vincularlos al tejido social sin que los ciudadanos o usuarios los vean como edificios amenazantes. Por eso, pese a las enormes dimensiones del edificio, el hospital está concebido pensando en la búsqueda del máximo bienestar del paciente, los familiares que le acompañan y el personal del centro. La finalidad del proyecto es disminuir la tensión que se asocia con la visita al hospital, mejorando la experiencia para pacientes y acompañantes/familiares.

Esto se consigue promoviendo que la legibilidad del edificio y el espacio sea sencilla, mediante una fácil orientación, con recorridos sencillos, claros y organizados. Se busca que siempre exista la presencia de la luz natural y las vistas al exterior como referencias, creando siempre un entorno agradable y confortable. Este hospital se ha planteado con una flexibilidad constructiva que permite su crecimiento ante nuevas necesidades. Esto se ha consiguido gracias a la aplicación de un módulo estructural para toda la construcción, lo que permite, además, cambios de uso entre los diversos departamentos.

Gracias a esto, los pabellones del complejo hospitalario pueden crecer desarrollándose en superficie, desde la espina central hacia el exterior, por adición de módulos o por crecimiento vertical, proponiendo edificios que liberan espacio para usos no descritos. En relación a esto, el esquema de circulaciones se estructura mediante una espina central y núcleos verticales especializados, que emplazan cada servicio en su lugar óptimo.

Así, los usos se organizan independientemente según las necesidades y se configuran de forma autónoma, aunque conectados y comunicados. La organización y proximidad de los servicios se realiza en función de su carácter, agrupando los ambulatorios en un extremo y los internos en el otro. El resultado de esta organización es una polaridad programática que permite la gestión eficaz de los flujos circulatorios y la eficiencia en los procesos de traslado del paciente.

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