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La cubierta es uno de los componentes principales de la envolvente térmica del edificio. Si bien sus posibilidades de diseño son muy amplias, su funcionalidad principal es la misma, la protección del edificio contra la intemperie. Por ello, esta característica básica de suma importancia hace que se deban tener en cuenta una serie de factores técnicos a la hora de su diseño y construcción o rehabilitación.

Si viajamos a través de la historia, recorreremos muchos siglos de evolución arquitectónica durante los cuales la construcción de las cubiertas ha sido principalmente inclinada, salvo en zonas con escasa pluviometría. La razón de su construcción con pendiente era, evidentemente, la eficacia que la inclinación le aporta para evacuar el agua o de la nieve y evitar su obstrucción.

A pesar del largo recorrido de progreso constructivo que nos separa, esta sigue siendo una de las ventajas técnicas más destacadas de las cubiertas inclinadas, que, evidentemente han evolucionado y aportan otras muchas ventajas, pero su especial eficacia y capacidad para proteger y perdurar frente a la intemperie es un valor añadido indudable.

De hecho, del análisis estadístico nacional sobre patologías en la edificación elaborado por la Fundación MUSAAT se pone de manifiesto que las patologías producidas en cubierta inclinada suponen solo un 31% frente al 69% que suponen en cubierta plana, lo que evidencia las ventajas técnicas y mayor durabilidad de la cubierta inclinada.

Por otro lado, gracias a la innovación y al desarrollo de nuevos materiales, productos y sistemas constructivos integrales, el diseño y la construcción de una cubierta inclinada, además de proteger al edificio, también da respuesta a funciones estéticas y técnicas, entre las que se pueden destacar: el diseño, el confort térmico y la habitabilidad, el aprovechamiento de espacios y de luz, la sostenibilidad, la durabilidad y el mantenimiento.

A nivel normativo, la regulación vigente en cubierta inclinada es el Código Técnico de la Edificación (CTE),  donde se disponen exigencias en materia de calidad, habitabilidad, seguridad y accesibilidad. En concreto, a la hora de diseñar una cubierta inclinada se deben tener en cuenta aspectos como la salubridad, el aislamiento térmico y la protección frente al fuego.

Partiendo del propósito principal y básico de la cubierta inclinada como elemento constructivo protector del edificio frente a la intemperie, es imprescindible asegurar que se evitará la filtración de agua y la aparición de humedades que puedan originar daños al edificio, a su aislamiento y ocasionar problemas de salud en las personas que los habitan. Con el objetivo de evaluar la capacidad de la cubierta inclinada para cumplir con esta exigencia el indicador clave es su grado de impermeabilidad.

En este sentido, la regulación normativa general de la cubierta y de la inclinada en particular, se recoge en el documento básico de salubridad (DB-HS) punto 2.4. A continuación, se expone un resumen con las cuestiones clave por tener en cuenta a la hora de diseñar cubiertas inclinadas:

  • Obligación de impermeabilizar el soporte de la cubierta inclinada por debajo de una serie de pendientes mínimas en función del tipo de elemento de cobertura utilizado. (Tabla 2.10 Pendientes de cubiertas inclinadas).

  • Obligación de fijar mecánicamente el elemento constructivo impermeabilizante al soporte de cubierta cuando la pendiente sea mayor del quince porciento.

  • Optar por un material impermeabilizante que tenga una alta resistencia al punzonamiento estático o, si no, prever una capa separadora entre este y la capa de protección.

  • La dotación de una cámara de aire ventilada debe situarse en el lado exterior del aislante térmico y tener una serie de aberturas de forma que el cociente entre el área efectiva total en cm2 y la superficie de cubierta en m2 se sitúe entre los valores 30 y 3.

En resumen, según la combinación entre la pendiente del faldón y el tipo de cobertura, se debe prever a la cubierta inclinada de una capa de impermeabilización debajo de la capa de cobertura; esta capa impermeabilizante tiene que ser fijada mecánicamente al soporte cuando la pendiente sea mayor del quince porciento y su instalación se tiene que realizar por encima del aislante térmico, pudiendo colocarse directamente sobre este si cuenta con la suficiente resistencia al punzonamiento estático o, si no, mediante capa separadora. Por último y muy importante para evitar condensaciones, la cámara de aire se tiene que colocar sobre el aislante térmico mediante aberturas que permitan su adecuada ventilación.

Gracias a las características de impermeabilidad, flexibilidad, resistencia al punzonamiento estático y el formato ondulado de las placas Onduline Bajo Teja DRS, este sistema integral de impermeabilización de tejados aporta las soluciones necesarias a las exigencias del Código Técnico de la Edificación. El sistema se instala mecánicamente encima del aislamiento, protegiéndolo y manteniendo la ventilación necesaria para evitar condensaciones.

Por otra parte, dado que la cubierta constituye un elemento constructivo divisor y protector entre el interior y el exterior del edificio, resulta fundamental que, además de funcionar como una protección frente a filtraciones y humedades, también tenga una misión primordial en la aportación de aislamiento térmico y confort a la vivienda.

Es precisamente en el ámbito de la envolvente del edificio donde la cubierta, tanto inclinada como plana, tiene una gran responsabilidad en las pérdidas de energía del edificio (se estima que entre un veinticinco y treinta y cinco porciento). Por ello, cabe destacar que la compacidad del formato de cubierta inclinada hace que el edificio sea más eficiente a nivel térmico que con una cubierta plana. Esto es debido, básicamente, a que, con la misma superficie útil, se reduce la superficie de la envolvente en contacto con el exterior.

El estudio técnico desarrollado por Tribu-Energie, oficina francesa de ingeniería especializada en energía positiva, demuestra el notable impacto que tiene la forma de la cubierta en el consumo energético de las viviendas. En el gráfico inferior puede apreciarse como, bajo la misma  superficie útil, las viviendas con cubierta inclinada habitable tienen una demanda energética menor.

La regulación concreta del CTE en materia de aislamiento térmico es el documento básico de ahorro de energía (DB HE) y sus respectivos documentos de apoyo. Durante los últimos años,  tanto el aislamiento térmico como el acústico y, concretamente, la envolvente térmica, han sido objeto de importantes cambios normativos y sectoriales. El propio CTE incorporó en 2013 una profunda actualización que trajo consigo el aumento de los espesores de aislamiento a instalar.

En general, el cumplimiento del DB HE en cubierta se basa en establecer la exigencia de ahorro energético del edificio en función de la zona climática, el uso y los edificios colindantes, para calcular el nivel de aislamiento que deberán disponer cada uno de los distintos elementos constructivos que conformen la evolvente térmica de cubierta del edificio. El objetivo será el de limitar sus necesidades de energía primaria, contribuyendo así a un mayor bienestar térmico.

Las cuestiones a tener en cuenta son variadas, aunque resulta fundamental considerar:

  • La zona climática de la ubicación del edificio y su compacidad.

  • El valor límite de la transmitancia térmica de la cubierta de acuerdo con la zona climática según la tabla 3.1.1.a.

  • La permeabilidad al aire de los huecos en cubierta para asegurar la estanqueidad al aire según la tabla 3.1.3.b.

  • La limitación de las condensaciones intersticiales en cubierta, evitando que se supere la posible capacidad de evaporación.

  • La definición de elementos que conforman la sección constructiva de cubierta, así como las características técnicas de los productos empleados para su construcción.

En resumen, resulta fundamental determinar las exigencias térmicas concretas de la cubierta inclinada para diseñar su sección constructiva acorde a las necesidades del edificio en materia de transmitancia térmica. También cabe tener presente que, en caso de existir la posibilidad de producirse condensaciones  intersticiales se debe medir prever la capacidad de evaporación, así como la resolución de puentes térmicos. Y, muy importante a la hora de diseñar una cubierta eficiente, no podemos olvidar las premisas técnicas de impermeabilización y ventilación de cubierta del DB-HS, puesto que, en gran medida, es lo que va a permitir que el aislamiento térmico de la cubierta no se deteriore y merme su capacidad aislante.

Por último, cabe citar que, en los últimos años no solo hemos sido testigos de importantes cambios normativos, sino que también se ha originado un desarrollo notable dentro del sector de la cubierta inclinada, gracias a la innovación y transformación de las soluciones existentes con el objetivo de facilitar el cumplimiento de las nuevas exigencias técnicas.

Como resultado, en la actualidad existen soluciones constructivas integrales de cubierta que facilitan la instalación y el cumplimiento de la normativa. Por ejemplo, Onduline desarrolló un sistema tipo SATE para cubiertas, llamado SIATE de Cubierta Onduline (Sistema Impermeabilización y Aislamiento Térmico Exterior) para dar una solución integral y adaptada a las nuevas exigencias del sector, aportando precisamente estas ventajas:

  • Instalación rápida y directa de grandes espesores de aislamiento sin rastreles.
  • Rotura de puente térmico y espesor de aislamiento continuo en toda la cubierta.
  • Mejora de la transmitancia térmica hasta un 20% respecto a aplicaciones tradicionales.
  • Posibilidad de instalar barrera de vapor en la cara caliente del aislamiento.
  • Aislamiento XPS de alta densidad, lana de roca de alta densidad o fibra de madera.
  • Total garantía de impermeabilización y microventilación bajo teja (30 años).
  • Sin capas de comprensión ni espera por fraguados, una cubierta ligera y en seco.