Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

El sistema de iluminación dinámico es posible gracias a los controladores de Video Micro Converter (VMC) combinados con el software de control de iluminación Engine Fx (LCE-Fx).

La iluminación se ha programado para comunicar cuatro estados emocionales diferentes en sintonía con la actividad del recinto. En primer lugar, la percepción del estadio durante el día, en los momentos en los que no hay celebración deportiva. En este caso, la transparencia de la piel de la fachada y la tonalidad blanca de las lamas configurará el leitmotivdel estadio. Por la noche, cuando no hay evento deportivo, es cuando la fachada se enciende y cobra protagonismo como si fuera un faro; una referencia que ilumina la ciudad de Bilbao. Algunas de las lamas pueden ser iluminadas en tonalidad roja, creando de ese modo el binomio roji-blanco entre el día y la noche, y que constituyen además los colores oficiales del equipo del Athletic Club. Los días de partido, teniendo en cuenta que la mayoría de los encuentros se celebran en horario nocturno, el estadio ilumina su interior, a la vez que ilumina la totalidad de las lamas de la piel exterior en tono rojo, haciéndose aún más presente en la ciudad.

El trabajo ha corrido a cargo de Traxon Technologies, empresa filial de Osram. Alrededor de la fachada del estadio se han montado unas velas especiales para crear una segunda piel óptica. Esta instalación cuenta con cinco anillos horizontales con cerca de 500 velas verticales, cada una equipada con 17 módulos ultrabrillantes Dot XL-6 RGB, de 5 metros de altura y con una torsión de 90 grados desde la parte superior a la inferior.

En total 42.500 puntos RGB iluminan las 2.500 velas; lo que proporciona una impresionante pantalla lumínica. Unos perfiles especialmente creados para albergar los módulos DOT XL-6 RGB y montarlos en perpendicular a la vela. Para obtener el haz de luz perfecto, cada punto se posiciona en unángulodiferente junto con un paralumen especialmente diseñado para evitar la visión directa de los puntos. Así luce el nuevo San Mamés en la noche bilbaína, donde los colores rojo y azul destacan en los juegos de luces del recinto.