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La materia prima que compone estos suelos, el vinilo, es un compuesto sintético que contiene moléculas de carbono. Entre todos los productos que se fabrican con estos elementos, el compuesto vinílico más extendido es el policloruro de vinilo, conocido por sus siglas PVC, que es el resultado de la polimerización del monómetro de cloruro de vinilo a policloruro de vinilo. El resultado final es una resina que, además de ser termoplástica y flexible, permite obtener productos rígidos y flexibles.

Se trata de un material termoplástico, con unas excelentes cualidades en cuanto a resistencia y desgaste, baja reacción al fuego, flexibilidad y propiedades inerte. Lo que ha provocado “que se haya adaptado para diversos usos en construcción: tuberías, marcos para ventanas, impermeabilizantes, paneles protectores… y por supuesto, pavimentos. Estos son los llamados pavimentos vinílicos”, expone Juan Fornies, Director Técnico de Gerflor. Con esta misma idea, Ildefonso Lecea, Marketing Manager de Tarkett, indica que las características de este material son su extrema durabilidad, flexibilidad e infinitas posibilidades de diseño que hacen de ellos una opción muy atractiva para cualquierárea y tipo de uso. “Otra de sus ventajas es su resistencia al agua, a los golpes, arañazos y ralladuras. También garantiza un pavimento fresco en verano y cálido en invierno que lo hace muy agradable al uso”, continúa Esther Martín, de Total Office. Y es que, como se afirma desde el Departamento de Marketing de Armstrong, “ya desde hace algunos años el mundo de los revestimientos ligeros, y en particular los revestimientos de PVC -polímero obtenido de dos materias primas naturales cloruro de sodio o sal común (ClNa) (57%) y petróleo o gas natural (43%), siendo por lo tanto menos dependiente de recursos no renovables que otros plásticos y 100% reciclable-, ha evolucionado enormemente no sólo en términos de diseño sino también en sus características técnicas”.

Por otro lado, “existen multitud de acabados de superficie (lisos, con superficie en relieve, efecto 3D, etc.) y por supuesto todos los colores y diseños imaginables. Se presentan en formato rollo, lamas, losetas en distintas dimensiones… y en versiones autoadhesivas o de instalación libre”, menciona Ildefonso Lecea; argumento al que se suma Esther Martín, matizando sobre este material que, en su uso, “son muy utilizadas las imitaciones de madera y piedra pero pueden adaptarse sus acabados a casi cualquier material, consiguiendo muchos diseños y tonalidades. Son muy decorativos y se adaptan al espacio donde se van a instalar. También se utilizan mucho los vinilos tejidos, dependiendo de la zona donde se pretendan instalar”. Se puede considerar que su “facilidad de instalación, limpieza y mantenimiento, confort, además de sus excelentes características técnicas, hacen de los suelos vinílicos la opción ideal para colegios, hospitales, residencias geriátricas, hoteles, viviendas etc…”, concluyen desde Tarkett.

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