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Con el precio de la energía, necesitamos más casas autosuficientes

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Las últimas noticias sobre los precios de la energía son devastadoras, las familias van a tener que apretarse el cinturón todavía más. Poner una lavadora, cocinar, planchar… se ha convertido en un lujo que muy pocas familias van a poder soportar, y a esto se suma la llegada del frío y con él la necesidad de mantenerse caliente en casa y conectar la caldera, otro suplicio más, pues con la subida del gas, la tan temida pobreza energética va a afectar a más hogares españoles.

Además, a esto hay que añadir que nos encontramos en plena lucha contra la contaminación, por preservar el medioambiente, evitando la huella de carbono en los combustibles fósiles. No es algo que únicamente se discuta en las altas esferas políticas, sino que ya está alcanzando en nuestro día a día, ya que con pequeñas acciones diarias se puede equilibrar la balanza a favor de un futuro más sostenible con energías limpias y renovables.

De este modo, teniendo presente este panorama, los arquitectos y profesionales del sector llevan años previendo esta situación, por lo que existen numerosos estudios que analizan las cualidades necesarias que debe cumplir una vivienda para convertirse en una casa autosuficiente.

De manera simplificada, una casa autosuficiente es la que es capaz de abastecerse por sí sola de todas las necesidades energética, de modo que todo lo que produce se gasta, lo que hace que no se necesite abastecimiento por parte de servicios externos. Así, nuestra vivienda aprovecha lo que la naturaleza nos aporta de manera gratuita o de fuentes renovables tales como el viento, lluvia, sol o la tierra.

Esto mejora nuestra capacidad para calentarnos en inviernos, refrigerarnos en verán, mantener la provisión de agua a lo largo del año, y por supuesto, ser capaz de generar la electricidad necesaria para el normal funcionamiento de nuestra casa.

casa solarCómo construir una vivienda autosuficiente

Conseguir esto es posible, llevando a cabo ciertas actuaciones en nuestra vivienda, algunas de las cuales vamos a explicar en la siguiente lista:

Orientación y temperatura: éste es uno de los parámetros más importantes a considerar cuando se afronta el diseño de una vivienda de nueva construcción. Aprovechar al máximo las horas solares se consigue orientando la vivienda hacia el sur.  A pesar de que el planeamiento urbanístico es un condicionante, que limita las posibles opciones, sobre todo en las zonas ya consolidadas, se puede ubicar los diferentes elementos de la casa de forma eficaz, reforzando el potencial aislante de las ventanas que inevitablemente den al norte. Por ejemplo, las ventanas colocadas a norte y sur no serán tratadas por igual. Además, la orientación también incluirá en la distribución interior de la vivienda, y en la posibilidad de colocar o no paneles solares térmicos o fotovoltaicos, un molino de viento o si la presencia de la vegetación nos protegerá o no de la radiación solar excesiva.

Aislamiento térmico: éste permite reducir el consumo energético de las instalaciones térmicas, es decir permite regular el calor que sale o entra en una habitación. Dónde colocar el aislamiento en los cerramientos, interior o exterior, dependerá sobre todo del uso de la vivienda, es decir, si va a ser de uso habitual o puntual, al igual que también se analizarán aspectos como los materiales empleados antes de utilizar el envolvente térmico, ya que puede existir inercia cuando estos son pesados. Asimismo, también habrá que estudiar el riesgo de condensaciones, ya que, si los materiales aislantes se humedeces, reducen su impacto térmico y no cumplen correctamente con su función.

Autoconsumo eléctrico: este es un punto destacable ya que para conseguir la autosuficiencia debemos generar nuestra propia energía, y la mejor manera de llevarlo a cabo es mediante las placas solares.

Autosuficiencia térmica: uno de los pozos de consumo de energía es la climatización ya que si vivimos en una zona fría es probable que el consumo de energía se aumente en un 70%. Por ello, para conseguir una temperatura agradable y un buen confort, en las zonas templadas es posible conseguirlo aprovechando el calor del sol para calentar las habitaciones a través de ventanas eficientes.

Autosuficiencia energética para el agua caliente: al igual que en el anterior caso, para generar agua caliente también se consume bastante energía, por lo que se puede llevar a cabo un propio plan de autosuficiencia energética. Una de las mejores opciones es utilizar un sistema de paneles solares térmicos, que permitirán aprovechar el calor del sol y mantener el agua a una temperatura más caliente, de manera que no se tarde tanto en calentar el agua y, a la vez, no se consuma tanta energía.

Energía mini-eólica: es una tecnología que funciona con energía cinética que se genera a partir del viento. Esto genera electricidad para bombillas, calefacción y electrodomésticos. Se trata de una de las mejores formas de generar energía si se vive en unca casa aislada de una red eléctrica. Además, es posible combinarla con otros tipos de energía. Se tendrá que tener en cuenta varios factores como dónde colocar el molino, el tamaño y potencia del aparato y la torre en caso de que hiciera falta, el mantenimiento y las baterías para su almacenamiento.

Aprovechamiento del agua de lluvia: este sistema ya se utilizaba en la antigua Roma. Es algo tan sencillo como recoger el agua a través de la cubierta del edificio y canalizarla hasta un depósito. Este sistema puede usarse como método de ahorro o combinado con otro sistema de autosuficiencia de agua. Reciclar el agua de lluvia en nuestra propia casa ayuda a reducir la demanda de agua potable de la misma, lo que se traduce en un ahorro económico en la factura que se paga cada mes.

Reciclaje de aguas grises del hogar: no todas las aguas generadas dentro del hogar son aptas para reciclar, por ejemplo, las aguas negras. Por el contrario, las aguas grises pueden ser procesadas y utilizadas para acciones donde no se requiera agua potable.

Contar con una vivienda autosuficiente, parece una utopía, pero ya existen multitud de usuarios que han decidido tomar el toro por los cuernos y desconectarse de la red general. Entre las principales ventajas que aporta este tipo de edificaciones son:

Ahorro: es el principal beneficio de estas viviendas, tanto energético como económico, ya que están directamente relacionadas. Como prácticamente estas viviendas se nutren de energía solar, la factura de la luz deja de ser un gasto en la vivienda.  Este tipo de viviendas consiguen reducir en un 75% las necesidades de calefacción y refrigeración.

Beneficios medioambientales: estas casas utilizan menos energía que las casas convencionales, ya que utilizan energías alternativas, reduciendo así la dependencia de fuentes contaminantes.

Entre los principales inconvenientes es que requieren de una inversión inicial muy elevada.


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