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Si hay una certeza con la que podemos contar es la creciente incertidumbre que genera el cambio climático. La arquitectura ha estado respondiendo a las campanas de alarma introduciendo nuevas iniciativas, pero hasta ahora ni la profesión ni la educación han abordado su papel de manera efectiva. ¿Cómo puede la arquitectura ayudarnos a afrontar las amenazas del cambio climático? ¿Qué responsabilidad tiene la educación en este campo? La Escuela de Arquitectura de Tulane, en colaboración con ACSA (Asociación de Escuelas Colegiadas de Arquitectura), abrirá sus puertas para dar voz a este importante debate del 7 al 9 de noviembre, en la Conferencia de Administradores 2019 de ACSA, con el tema ‘INCERTIDUMBRE’ (UNCERTANITY).

El evento reunirá a figuras clave del sector educativo, social y arquitectónico a nivel internacional como Iñaki Alday (arquitecto español y decano de la Tulane School of Architecture), Karen Seto (urbanista y profesora en la Yale University), Richard Sommer (arquitecto y professor de la University of Toronto) o Pankaj Vir Gupta (arquitecto en Nueva Delhi y professor de la University of Virginia), entre otros.

La Escuela de Arquitectura de Tulane, epicentro de la conferencia, trabaja desde hace años en impulsar este debate a través de sus programas educativos. Hace poco han iniciado unos estudios de investigación dedicados exclusivamente a estudiar la capacidad de la arquitectura para abordar problemas como los desastres naturales, el desarrollo urbano sostenible y el acceso equitativo a la vivienda, entre otros.

Amenazas críticas que la arquitectura debe afrontar

El cambio climático conlleva una serie de peligros que debemos afrontar como especie, siendo uno de los más desafiantes la ausencia y el exceso de agua. El agua se convertirá en una amenaza urgente con una naturaleza contradictoria; sufriremos su exceso en forma de inundaciones y aumento del nivel del mar; pero también sufriremos su ausencia en forma de sequías. Esa doble cara del agua y cómo sobrellevarla será uno de los puntos clave de la conferencia.

El modo en que construimos y habitamos el planeta debe cambiar para adaptarnos a estos peligros inminentes. La arquitectura, más que nunca, debe ponerse al servicio de los ciudadanos para afrontar esta crisis. La innovación y la tecnología jugarán un papel muy importante en el modo en el que la arquitectura puede integrar el diseño de los edificios en su entorno acuático; desde proyectos flotantes hasta sistemas urbanos de recuperación de agua fluvial, todo será parte de una nueva era para la arquitectura.

La educación toma conciencia de su responsabilidad social y su labor de investigación

La conferencia discutirá el papel de las escuelas de arquitectura en la creación de un cambio social real, abordando cuestiones relacionadas con su pedagogía, su labor de investigación y su impacto social y político.

Uno de los objetivos es explorar la relación entre el conocimiento y el poder; ir más allá del modelo maestro-alumno y participar en la creación de soluciones a largo plazo. Los programas de investigación desarrollados en las universidades deben potenciarse, posicionarse y convertirse en referentes para el desarrollo de la arquitectura del futuro, dando respuesta a problemas reales. Las consecuencias de la falta de compromiso en este aspecto ralentizan el progreso y contribuyen directamente a la creación y fomento de la crisis medioambiental.

También se planteará la necesidad de promover la investigación interdisciplinaria en las universidades como algo urgente. La mayor forma de ayudar a los futuros arquitectos a ser capaces de enfrentarse a los problemas que nos plantea el cambio climático es mediante una formación amplia que aborde distintas disciplinas; desde la arquitectura, pasando por las ciencias sociales, la economía, el derecho o el emprendimiento social, entre otras.

Las escuelas, como educadores de futuros profesionales, deben impulsar nuevos estándares, materiales, diseños e iniciativas que aborden el problema del cambio climático tanto a nivel educativo como social.