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Las empresas fabricantes de puertas de madera están sufriendo muy especialmente los efectos de la complicadísima coyuntura económicofinanciera en la que nos encontramos. Se trata de un sector que está siendo duramente castigado y en el que estamos asistiendo al cierre de algunas compañías con muchos años de trayectoria a sus espaldas. Los años de bonanza económica y de frenesí constructor requerían de un volumen de producción que abasteciese una enorme demanda. Esto provocó un gran crecimiento del sector, que se ha encontrado con un mercado que ha frenado en seco. «La situación del mercado nacional de la fabricación de puertas de interior está directamente vinculada a la situación del sector inmobiliario, que acumula caídas superiores al 80% desde 2006. La construcción de vivienda ocupa en estos momentos una demanda sustancialmente inferior a la oferta de estos productos. Y la obra civil y reforma de viviendas ocupan un segmento de demanda muy pequeño, que hace insostenible la capacidad de producción actual. La situación general de la economía, nivel de desempleo, falta de financiación, etc., hacen insostenible la continuidad de la capacidad productiva, siendo obligatorio un ajuste de la oferta a los niveles de demanda del mercado», declara Miguel Ángel Cepeda, Gerente de Puertas Sanrafael. En este sentido, Francisco Javier Cuesta, Director General de Uniarte, reconoce que «el mercado está prácticamente paralizado, habiendo una oferta importante para la poca demanda existente. Y por otro lado, existe una guerra de precios descomunal». Asimismo, desde Inter Bon-Puertas Dimara se indica que «el mercado está en continua recesión desde el comienzo de la crisis, ya que está íntimamente ligado al sector de la construcción. Sigue existiendo un gran exceso de oferta por lo que sería necesario que se acometiera una reestructuración integral y ordenada del mismo. En cambio, se está haciendo a base de concursos de acreedores y liquidaciones caso a caso. Con ello, se está arrastrando al sector a una larga agonía, consiguiendo que prácticamente todas las empresas sufran la crisis, por muy saneadas o muy bien que hubieran hecho sus deberes con anterioridad al comienzo de la crisis». De esta manera, Javier Martín Fernández, Gerente de BMC Maderas, afirma que «si pudiéramos resumir en una sola palabra el estado en que se encuentra el sector, ésta sería ‘dramática’. Muchas de las empresas relevantes del sector han cerrado ya sus puertas. Las que subsisten, o han presentado un ERE o se encuentran en estado de rentabilidad negativa. Los precios son insostenibles y la escasa demanda obliga a los comerciales a trabajar con el ‘cuchillo en la boca’. La competencia es a muerte porque el mercado, en general, es un mercado indiferenciado donde todos los fabricantes que aún se mantienen producen prácticamente la misma línea de producto, siendo el precio, por lo tanto, el único factor diferencial»

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