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El reconocido arquitecto Víctor Rahola firma para The White Angel una exclusiva colección de 15 viviendas

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El estilo y diseño inconfundible de los proyectos inmobiliarios de OD Group, sean destinados a la hotelería o al mercado residencial, tienen el sello inconfundible del reconocido arquitecto catalán Víctor Rahola (graduado en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona ETSAB en 1973). Desde que el grupo dio sus primeros pasos, allá por el 2000, ha sido el responsable de definir la personalidad e imagen arquitectónica de casi todas sus marcas, determinada por el uso de líneas puras y marcadas formas geométricas que, sin embargo, buscan el contraste empleando materiales cálidos y orgánicos. Pero, como él dice, lo esencial de sus proyectos son los usuarios, las personas que habitan sus espacios, puesto que “la arquitectura es una extensión del ser humano”.

Aunque su mirada se dirige tanto hacia el pasado como hacia el futuro, Víctor Rahola actúa en el presente, definiendo con su trabajo para la marca The White Angel un nuevo concepto residencial, que ha alcanzado en el privilegiado condominio The White Angel Cala Comte (Ibiza) su máxima expresión. En esta colección limitada de 15 viviendas, de las cuales sólo quedan disponibles 5 unidades, el arquitecto ha vuelto a unir la tradición constructiva y arquitectónica ibicenca con el diseño y la funcionalidad contemporánea. La propia estructura en L de todas las residencias hace referencia a la típica planta original de las casas tradicionales ibicencas, cerradas hacia el exterior pero completamente abiertas hacia el patio central, cuya función original era defensiva pero que, en la actualidad, tiene el único objetivo de proteger la intimidad de sus residentes. La combinación de amplias paredes blancas con muros artesanales de piedra también se refiere a este origen pitiuso, pero aplicados desde una visión más moderna y audaz.

Estructuradas en cuatro plantas (tres principales y una de servicio), las casas de The White Angel Cala Comte ofrecen múltiples zonas en diferentes alturas. Víctor Rahola ha apostado en este proyecto por espacios amplios y diáfanos, diferenciados por la propia arquitectura para evitar –en la medida de lo posible– el uso abusivo de puertas, asumiendo que se trata de casas vacacionales frente al mar y que sus residentes buscan aquí la mayor libertad de movimiento que una residencia les pueda ofrecer. De esta forma, la planta principal se estructura en torno al jardín, con una cocina y comedor abiertos a la terraza principal de la propiedad, que conecta, a través de su lobby en doble altura, con el salón principal, que cuenta con otra terraza adyacente y salida directa al jardín y la piscina.

Aunque exteriormente las casas de The White Angel Cala Comte sorprenden por la ausencia de ventanas, Víctor Rahola ha dado un protagonismo esencial a la luz natural en este proyecto: todas las residencias cuentan con inmensos ventanales de cristal en su planta principal, con puertas correderas que, al abrirse, hacen imposible diferenciar el exterior del interior de las viviendas. Además, el arquitecto ha ideado un lucernario que recorre de arriba a abajo las casas, aportando luz desde la planta superior hasta la planta sótano y que en la planta principal crea un patio interior que separa la cocina del despacho, habitación o zona de juegos (según la funcionalidad que se le desee dar).

El entorno The White Angel Cala Comte es tan natural como los materiales empleados en su construcción, todos ellos de gran calidad y centrados en la piedra, la madera, el cristal y la cerámica como principales elementos constructivos. Pero, en el presente, el desarrollo inmobiliario de alta gama que impulsa The White Angel y la visión de futuro de Víctor Rahola combina la innovación aplicada a través de las últimas tecnologías con la preservación del medioambiente (o, precisamente, emplear la tecnología para minimizar este impacto). En The White Angel Cala Comte la tecnología no se ve de forma evidente, respetando así la impronta mediterránea de su conjunto arquitectónico, pero está en cada rincón, con el único objetivo de mejorar exponencialmente la experiencia residencial de sus habitantes.

La planta superior está dedicada exclusivamente al dormitorio principal, donde la zona de dormir y el baño quedan integrados, al estar separados tan sólo por el cabecero de la cama, otra aplicación del arquitecto para eliminar obstáculos visuales y estructurales. Desde este dormitorio, por medio de la escalera principal, se accede a la azotea, donde Víctor Rahola ha diseñado uno de los espacios más mágicos y exclusivos de estas viviendas. Uno de los mejores atardeceres de Ibiza son los de Cala Comte, por eso quisimos que los propietarios de estas viviendas pudiesen disfrutarlos desde su propia casa, con toda la privacidad y tranquilidad”, comenta. Al sumergirse en la infinity pool de esta planta, la segunda piscina de la que disponen estas residencias, con las islas de Cala Comte y el Mediterráneo enfrente, tienes la sensación de estar en el mar, pero sin salir de tu casa. La organización de estas casas ubica las habitaciones de invitados en la planta inferior (una planta por debajo del salón y dos del dormitorio principal, garantizando la independencia y tranquilidad de sus propietarios), todas ellas con vistas a la piscina y al jardín, una de ellas en suite y otras dos con baño compartido.


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