Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Se trata de introducir una nueva arquitectura, de intensa pregnancia formal en consonancia con los lenguajes de la historia, que pudiera convivir de forma pacífica y con naturalidad con la arquitectura existente.
Se trata, por tanto, de “escuchar” al viejo edificio, ya que será éste el que podrá sugerir el camino a seguir, interpretándolo con las claves adecuadas, ya que en todo problema de intervención existente en los edificios tiene como trasfondo un problema de interpretación de una obra de arquitectura ya existente. Así pues, hay que tener en cuenta que las nuevas intervenciones deben ser reconocibles, evitando confusiones miméticas, tratando de conseguir un delicado equilibrio entre las necesarias tareas rehabilitadoras, que permitan la adecuación y transformación del inmueble, y la salvaguarda de sus valores patrimoniales. Adoptando una actitud que se distancia tanto del mimetismo historicista como de la posición de contraste o discontinuidad de la tradición moderna, transitando en esa banda intermedia que busca conseguir una trabazón armoniosa y coherente con lo existente.
Se trata, finalmente, de encontrar una vía intermedia, la tercera vía, que se sitúe entre ambas posiciones extremas. Una vía más próxima al establecimiento de relaciones de analogía con el viejo edificio. Una vía que se halla bien lejos de la celebración de una deliberada arquitectura de autor. Por esa razón, se pretende generar una voluntad de formular una arquitectura no impositiva sino, por el contrario, una arquitectura al servicio del edificio.

Ver reportaje completo >>>>.