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El edificio sobre el que se proyectó la rehabilitación, forma parte de la construcción de los años 50 y 60 del barrio del Antiguo, en la ciudad de San Sebastián. La climatología de la zona, las filtraciones de agua y el paso de los años, hicieron necesaria una intervención que ofreciera al edificio un recuperado aspecto en consonancia con el entorno en el que se ubica. La solución adoptada consistió en un sistema de rehabilitación con fachada ventilada

Para sacar más partido a la rehabilitación, quisieron instalarse dos ascensores en el edificio que incrementaran el confort de los residentes del mismo.

Su colocación motivó la necesidad de establecer los dos casetones externos a la fachada, que gracias al contraste con el resto de materiales de la misma, hace del exterior del edificio un espléndido capricho geométrico.

Para la reforma del edificio se emplearon más de 500m2 de baldosas cerámicas de la firma Keraben, que aportan resistencia y fácil mantenimiento de un modo único. El arquitecto Íñigo Arizpeleta y José Luis Ausín, gerente e ingeniero de la empresa AUGAR, escogieron para la fachada la colección Lava en formato 100×50 y colores Beige y Grafito, creando un contraste de colores y formas que proporcionan una estética inmejorable al exterior del edificio.

Para la selección de materiales, se contó con el asesoramiento de la empresa Bilbu Larogei, quien suministró la totalidad del material cerámico de la fachada.