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El edificio a rehabilitar consta de la clásica tipología de edificio de oficinas entre medianeras, con una de sus fachadas a la calle Génova, mientras que la otra se asoma a un patio de manzana. Está formado por una superficie útil de 5.000 m2 repartidos en 7 plantas másático sobre rasante, y siete niveles de garaje, bajo rasante.

En su distribución interior, como punto central de la planta se sitúa el núcleo de comunicación principal, lo que provoca la división de la planta en tres zonas, dos mitades dedicadas a oficinas diáfanas, dando a ambas fachadas, y una franja central en la que se sitúan los vestíbulos, servicios, escalera y ascensores, a lo que se le suma dos patios interiores adosados a ambas medianerías.

Dada esta distribución y a pesar de tratarse de un edificio de reciente construcción, su origen es de mediados de los 70, la adecuación del mismo a la normativa actual, el cambio de necesidades que en la actualidad requiere un edificio de oficinas contemporáneo, al igual que la propuesta de renovación total de la fachada exterior, y conseguir el sello BREEAM para certificar su mejora en el comportamiento energético y en parámetros de sostenibilidad, han obligado al estudio y promotora a llevar a cabo una transformación total de la distribución original del edificio.

De esta manera, en su intervención se ha buscado renovar en su totalidad el edificio por un nuevo periodo de vida útil, además se debe posibilitar su uso como inmueble destinado a oficinas, siempre manteniendo su volumetría pero adecuándolo a las necesidades funcionales y de imagen de los nuevos usuarios. Se ha dotado de servicios, instalaciones y condiciones de seguridad e higiene que posibilitan la perfecta habitabilidad de los espacios para el trabajo. Todo ello se ha realizado con una adecuada adaptación a la normativa vigente en accesibilidad y eliminación de barreras arquitectónicas, además del Código Técnico, en todos los aspectos en las que la geometría y estructura del edificio lo ha permitido.

Para llevar a cabo esta rehabilitación total, el arquitecto se planteó seis importantes retos:

El primero de ellos era la reformulación del acceso peatonal, el cual está entre el acceso al garaje y al local comercial anejo, lo que lo convertía es un espacio angosto, oscuro y peligroso, ya que compartían espacio el coche junto al peatón. Por estas razones, proyectaron una transformación total del mismo, siempre teniendo en cuenta la limitación física que plantea la existencia de la rampa en esa zona. De este modo, se ha llevado a cabo una intervención que manifestará al exterior, de forma clara, el nuevo acceso, dándole un carácter de gran embocadura a todo el cuerpo bajo del edificio.

Posteriormente, se debía resolver el grave problema de accesibilidad existente en el edificio, para lo que fue necesario una intervención estructural compleja, debido a que el núcleo de comunicaciones verticales existente está, precisamente, conformado por el elemento estructural central de apoyo de todo el edificio.

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