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Una vivienda usada y a la vez nueva también es posible gracias a la rehabilitación y la reforma. En este sentido y dada la paralización de obra nueva que sufrió nuestro país durante los años de la crisis, el sector reorientó su actividad hacia la rehabilitación eficiente y la internalización. Estas actuaciones, enfocadas a mejorar la construcción en la que vivimos hacen aflorar una alternativa mixta en el mercado inmobiliario que salvaguarda los puntos fuertes de la segunda mano (localización, precio, tributación, etc.) y algunos atractivos de la obra nueva (calidad, tipología, eficiencia, etc.).

Así pues, esta situación ha reorganizado un mercado en el que la reforma y rehabilitación de viviendas y edificios han ganado mucho más peso del que tenían hasta ahora, convirtiéndose en el único subsector al alza. Esto se debe gracias a que el parque de viviendas en España, estimado en 26 millones, donde una cuarta parte se ha construido en los últimos 10 años, cuenta, según opinan los expertos, con más de cuatro millones de viviendas susceptibles de ser rehabilitadas. Con todo esto, cuando queremos llevar a cabo una rehabilitación o reforma de nuestra vivienda o de un edificio se debe tener muy presente cuál es el momento idóneo para su mejora energéticamente. Por ejemplo, un edificio que necesite un cambio de fachada, un arreglo de la cubierta, o un cambio global de sus carpinterías, debe tener en cuenta las diferentes soluciones energéticas, de tal manera que tras su reforma se convierta en un edificio con una menor demanda energética, aportando, por lo tanto, esta rehabilitación un ahorro energético y un mayor confort, con el consiguiente incremento de su valor.

Por ello, siempre que se lleva a cabo una obra de esta envergadura se realiza un análisis del estado actual en el que se encuentra, analizando qué partes requieren de mejora o qué cambios aportarían mayores beneficios para la eficiencia del edificio. De esta manera, la rehabilitación eficiente se está convirtiendo en una alternativa de gran demanda en la actualidad. Pero conozcamos cómo está el sector en nuestro país.

El sector en España

A pesar de la crisis que hemos vivido estos últimos años en el sector de la construcción, la rehabilitación apenas ha sufrido cambios. Anteriormente, tal y como destaca Amalia Roca Pintado, del Departamento Técnico de Isolana Ahorro Energético, por cada vivienda rehabilitada se construían 32 viviendas nuevas. Sin embargo, “actualmente la construcción de nuevos edificios ha caído alrededor de un 90%, en cambio las actuaciones de rehabilitación se ha mantenido”.

Así pues, el desarrollo del sector de la rehabilitación no sólo es bueno para la generación de empleo sino que, en opinión de Pablo Maroto, Ingeniero de la Edificiación en Knauf GMBH, es la opción más sensata para actualizar el parque inmobiliario y conseguir llegar a los objetivos que nos marca la directiva europea. “Aproximadamente un 90% de los edificios residenciales en España necesitan una rehabilitación energética, no sólo por un ahorro energético sino por un tema de confort”.

Además, han coincidido varios factores que hacen de la rehabilitación una opción muy interesante para los próximos años. Por un lado, “debido al cambio climático, el aumento del precio de la energía, la escasez de recursos naturales y la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (entre las que se encuentran las de CO2), ayudada con la nueva normativa aprobada en 2013-2014 la cual obliga a que todos los edificios reformados o de nueva construcción deban tener una calificación energética entre A y H”, afirma Albert López, Arquitecto de Somfy. Por otro lado, continúa indicando que la obra nueva está parada por lo que tenemos que centrarnos en la rehabilitación energética de viviendas ya construidas, aportando un valor diferencial, a pesar de que la rehabilitación siempre ha sido el “hermano pequeño” de la construcción ahora es el momento de crecer. “El sector de la edificación, al igual que muchos otros, debe reconocer su responsabilidad e influencia en el calentamiento global y en la preservación de los valiosos recursos energéticos. Para tratar estas cuestiones debemos cambiar la manera de cómo diseñamos los edificios nuevos o renovamos los edificios existentes, de modo que reduzcamos sus impactos negativos en el medio ambiente”, detalla José Manuel Ruiz, Jefe de Actividad de Aislamiento Fachadas de Saint-Gobain Weber.

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