Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Uno de los factores que decantará más claramente la elección será el tipo de energía que se desee emplear o al que obliguen las circunstancias, como la mayor o menor accesibilidad a electricidad, gas, leña… A partir de esta premisa inicial, podremos optar entre el uso de radiadores -de agua o eléctricos-, clima radiante -de agua o eléctrico- o sistemas de estufa o chimenea.

RADIADORES DE AGUA
Si atendemos a su presencia en los hogares, no cabe duda que el radiador de agua es el ‘rey’ de la categoría. Esta posición dominante viene propiciada en gran medida por la costumbre, ya que los españoles estamos francamente habituados al uso de estos sistemas como modo de caldear la casa. Pero también presenta ciertas ventajas frente a otros sistemas.

Eficiencia, sencillez y versatilidad
«Los radiadores de agua ofrecen una gran economía, tanto desde el punto de vista energético como económico. Consumen gas, gasoil o fuentes de energía renovables -tipo biomasa- que son mucho mas eficientes que la electricidad. Además, permiten situar la fuente de calor donde es necesario. Esto es muy importante, puesto que la mayor parte de las necesidades de calor están en las paredes exteriores y en las ventanas. De poco sirve distribuir el calor uniformemente si las pérdidas están focalizadas.

Ver reportaje completo >>>>