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Los arquitectos Jordi Frontons, Pau Frontons y Xavi Duran, de JFA Estudio de Arquitectura, han sido los encargados de la renovación del tanatorio Sancho de Ávila, ubicado en Barcelona, que abrió sus puertas como pionero en el sector en el año 1968. 50 años después de que se iniciara la andadura de velar a los difuntos fuera del domicilio familiar, se ha diseñado un nuevo modelo para este tanatorio adaptado a las necesidades del presente y del futuro, con el objetivo de convertirlo en un referente en la ciudad.

El proyecto se ha diseñado en base a dos volúmenes que tienen en cuenta los distintos usos del complejo, creando una plaza interior como eje principal del mismo. El resultado es un nuevo parque urbano que integra todas las edificaciones. Tal y como describen los arquitectos “Cada uno de los edificios se plantea como un juego de volúmenes que mantiene una línea compositiva común pero se diferencian en cuanto a materialización: el edificio Tanatorio potencia la horizontalidad de sus elementos y se cierra a la calle, dotando de la privacidad que requiere su uso y abriéndose plenamente al espacio público del complejo en un ejercicio de reclusión y privacidad. El edificio de Servicios por su parte es mucho más permeable y se abre a la calle, al barrio, a la ciudad, en un ejercicio de transparencia y reclamo”.

Respecto a su funcionalidad interior, el edificio Tanatorio reserva los sótanos como espacios privados y la planta baja para los oratorios y la gestión. Las plantas superiores son velatorios amplios y luminosos, en parte gracias a las placas de techo ULTIMA+ de Armstrong. El edificio de Servicios cuenta con las oficinas de contratación y los servicios de restauración. Ambos edificios basan sus acabados en la simplicidad de los materiales nobles como el hormigón visto, la madera, la cerámica o el vidrio.