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La presencia de los techos suspendidos en la construcción española es indiscutible. Esto es debido, particularmente, a tres de sus características esenciales: la capacidad para alojar instalaciones técnicas, sus posibilidades decorativas y sus propiedades para el tratamiento, tanto acústico como térmico, de la sala en la que se emplacen.
Estos sistema suelen estar compuestos por placas prefabricadas de aluminio, escayola, yeso, acero u otros materiales, colocados a cierta distancia del techo original y que se sustentan gracias a unas estructuras metálicas.

Cada día es más habitual el uso de los techos suspendidos, este tipo de instalaciones se utilizan muy a menudo en oficinas, negocios,áreas comerciales o nuevos almacenes. Esto se produce gracias a que estas alternativas ofrecen muchas ventajas, como puede ser su montaje sencillo, económico y rápido. Además, las instalaciones eléctricas, tuberías o los conductos de ventilación, aire acondicionado o calefacción, quedarán totalmente ocultas.

Existen dos tipos de techos suspendidos bien definidos, los techos continuos y los techos modulares. Cada uno de ellos se fabrica con distintos materiales y adaptan distintas capacidades de sustentación. Por ello, a pesar de ser parecidas, no tendrán las mismas prestaciones en el aislamiento acústico o en el térmico y, estéticamente, muestran diferencias.
Por un lado los techos suspendidos continuos, generalmente están realizados en escayola o con placas de yeso laminado. En relación a su instalación, sus placas se fabrican en distintos espesores y se asientan sobre una estructura formada por montantes. Las uniones entre las distintas placas se realiza con cinta y pastas. Una vez finalizada la instalación del techo queda una superficie uniforme, lista para ser pintada.

Mientras, en el caso de los techos suspendidos modulares, se puede observar mucha más variedad en el mercado. En un primer momento, los materiales con los que se pueden elaborar son de variada naturaleza. Entre ellos se encuentra, la fibra, la viruta de la madera, el metal e incluso el yeso laminado o, en última instancia, la escayola.

Beneficios de su uso

Son numerosas las ventajas que aporta un falso techo ya sea continuo como registrable. “Permite dar un acabado estético de calidad, además de mejorar las prestaciones tanto acústicas, térmicas como protección al fuego. Este tipo de techos están ampliamente extendidos, tanto en obra nueva como en rehabilitación, ya que existe gran cantidad de opciones según los requerimientos en obra”, expone Amalia Roca, Responsable del Departamento Técnico de Isolana.

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