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El sistema de techos suspendidos, se encuentra instalado unos centímetros por debajo del techo que viene de obra en una habitación. Con su instalación, se consigue mejorar el aislamiento térmico y acústico, bien por su propia composición o porque pueden añadirse aislantes durante la instalación en el hueco del entretecho. Además, a esto se le añade la gran mejora en el acondicionamiento acústico, es decir la absorción del ruido. Asimismo, aumenta tanto la resistencia al fuego como a la humedad, mejora la dureza en espacios con posibles zonas de impacto. Y, no podemos olvidarnos de la importancia que tiene su diseño, ya que puede ser un factor decorativo muy importante en la estancia.

Estos sistemas se tratan, en opinión de María Cuevas, Responsable Internacional de Escayescos, de un elemento de composición muy potente porque tiene la ventaja de la facilidad de montaje frente a la estructura que es más rígida. “Una vez resuelta la seguridad y la estabilidad del edificio, la composición de los espacios se termina con la ejecución de los revestimientos, que en el caso de los techos suspendidos permiten a los proyectistas no sólo ocultar instalaciones cuya visión no se desea, o acondicionarlos térmica y acústicamente, sino además delimitarlos de una forma más plástica sin la limitación de la pesadez estructural que a veces condiciona considerablemente el diseño”.

En este sentido, “la demanda de interiores saludables que mejoren la calidad de vida es mayor que nunca. Arquitectos, proyectistas, constructores y fabricantes, tenemos que trabajar de forma estrecha para dar respuesta a este requisito”, concreta Javier Álvarez, Responsable de Producto Acústica – Product Manager de Sto Ibérica. Además, cabe destacar que el uso de los techos suspendidos en el diseño arquitectónico tiene una importancia relevante, “ya que proporcionan al arquitecto la posibilidad de crear espacios interiores con una estética avanzada, pero sin perder la funcionalidad que ofrece el techo suspendido: fácil instalación, posibilidad de desmontar para acceder a la parte superior en caso de llevar a cabo instalaciones o reparar las mismas, durabilidad, características para la mejora acústica, opciones de limpiar o actualizar…”, especifica José Luis Adrián, Responsable de Proyectos e Innovación de THU Ceiling Solutions. Así mismo, “el techo registrable siempre te aporta versatilidad, en diseño y prestaciones, pero también la posibilidad de acceder a cualquier lugar del plenum en caso de necesitar acceder a instalaciones”, concreta Alberto Mínguez, Rockfon & Prescription Manager de Rockwool.

A todo esto, Israel Feito, Arquitecto y Responsable de Prescripción de Pladur® añade que desde el punto de vista arquitectónico y de la generación de espacios, los falsos techos son una parte fundamental para el proyectista. “En la mayor parte de las ocasiones se ven más que los propios pavimentos. Si a esta componente arquitectónica le sumamos la, cada vez más habitual, incorporación de prestaciones técnicas a los falsos techos, tenemos como resultado un elemento básico en cualquier edificio”. Además, “los techos suspendidos son productos especializados que la industria manufacturera lleva años estandarizando y adaptando a necesidades de diseño, cumpliendo con importantes normas de seguridad, lo que es de vital importancia para el arquitecto: diseño, funcionalidad, seguridad en la estandarización…”, analiza José Luis Adrián.

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