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La luz es una de las condiciones que rodean a la arquitectura, pero también puede ser utilizada en nuestro beneficio convirtiéndola en un elemento constructivo más.

Aparte de ser imprescindible para ver, la luz permite al arquitecto, diseñador o interiorista agregar distintas cualidades a los espacios que conforman un proyecto o a la totalidad del mismo. Por un lado, la luz solar es el medio dominante mediante el cual la gente experimenta la arquitectura, sin embargo la luz, tanto natural como artificial puede ser redirigida a nuestro antojo, siguiendo un diseño específico, que permita identificar lugares concretos y darles un carácter especial. En este sentido, la luz cambiante del día y la iluminación artificial controlada son capaces de afectar las condiciones físicas de un espacio, además también proporcionan diferentes experiencias visuales y estados deánimo. Si consideramos la arquitectura como escultura, podemos observar que es precisamente la luz la que nos permite observarla y poder apreciar sus formas.

Lo que vemos, lo que experimentamos y cómo interpretamos los elementos se ve afectado por la forma en que la luz interactúa con nosotros y con el ambiente. Además, con todo esto, hay que tener en cuenta que la iluminación adecuada para un lugar de contemplación o de oración tendrá cualidades muy distintas a las que pueda solicitar un edificio de oficinas. Del mismo modo, cabe destacar que un mismo lugar puede cambiar radicalmente de carácter según el modo de iluminarlo. Saber iluminar cada espacio en función del ambiente deseado no es una tarea fácil, se requiere de un estudio y un diseño muy exhaustivo.

Con respecto a la luz de la bombilla eléctrica está claro que es más constante y fácil de controlar que la luz solar; ya que puede encenderse y apagarse a nuestra voluntad, así como graduarse con precisión su intensidad, color y dirección. En relación a esto, uno de los usos más expresivos de la luz eléctrica se produce en los teatros, no obstante cualquier espacio arquitectónico puede ser considerado como un teatro, siendo iluminado en consecuencia, atrayendo la atención de los usuarios de esa arquitectura hacia distintos espacios.

Aparte de la arquitectura no nos podemos olvidar de la importancia de la iluminación en la decoración donde ocupa un rol protagónico muy importante. Conseguir el correcto equilibrio entre tipo y cantidad de luz que recibe un espacio permite que se transforme el modo en el cual se percibe, consiguiendo realzar o atenuar la decoración o intensificando el valor de ciertos elementos decorativos, tales como molduras, muebles…

En definitiva, con una buena planificación de la iluminación, se puede cambiar el aspecto y la atmósfera de una habitación. Sin embargo, el mal uso de la iluminación puede echar a perder toda una buena arquitectura y decoración.

Por ello, durante una reforma o redecoración de un espacio se debe planificar con detalle las distintas fuentes de luz, tanto naturales como artificiales.

La iluminación y la arquitectura

Un edificio tiene como principios el espacio, la luz y la sombra. En relación a esto, “la iluminación artificial tiene como objetivo proporcionar la luz necesaria para conseguir el mayor efecto natural posible, realzando las formas arquitectónicas y los materiales del edificio, pensando a su vez en el confort de las personas”, destaca Marc Tierz, Director Comercial y de Marketing de Font Barcelona.

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