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El edificio, situado junto a la nave principal, estaba muy deteriorado con la estructura algo mermada a causa del uso intensivo como sala de calderas registrando altas temperaturas y también por el abandono sufrido en años anteriores.

Teyco llevado a cabo un trabajo previo de reconocimiento de los elementos principales de la estructura del edificio, y de su estado de conservación, para poder determinar las intervenciones a realizar a fin de garantizar las condiciones de seguridad y estabilidad del edifico histórico. La reforma, de alta dificultad técnica, ha consistido en la consolidación de los pilares centrales, la retirada de los restos de amianto que quedaban en algunas estructuras y la reparación de la cubierta. Ésta no solo ha sido reforzada sino que se han sustituido las viejas tejas por otras nuevas, manteniendo el estilo y la forma original. Además se han realizado reparaciones puntuales en la fachada y se ha habilitado la pasarela en el frente norte como espacio de pública concurrencia. Este mes de mayo, el edificio ya ha sido abierto al público.

La obra fue adjudicada en mayo del 2014 y se ha tardado cerca de un año en finalizar la reforma. “Es un recinto emblemático de Barcelonade principios del siglo XX que forma parte de la memoria colectiva del barrio de Sant Andreu. En nuestra rehabilitación hemos prestado especial atención a esta responsabilidad”, afirma el arquitecto técnico Javier Jáuregui, responsable del proyecto.