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Acero galvanizado y aluminio son elementos capaces de perdurar como el primer día sin necesidad de mantenimiento. Por ello, que sean el origen de nuestros techos metálicos.

Calidad-durabilidad

Entre todas las ventajas que este tipo de productos presentan, debemos destacar su resistencia y robustez, pero especialmente la facilidad de limpieza de su superficie y el acceso a la cavidad del techo.

Los recubrimientos y formas de construcción permiten que sean utilizados en áreas dónde hay exposición a cargas pesadas, como pueden ser, las piscinas o aeropuertos.

Así, podemos decir que los techos no ofrecen únicamente un diseño único, sino que también impresiona su alta calidad y longevidad, siendo una gran ventaja el ciclo de vida que presentan.

Económicos-mantenimiento del clima

De esta forma, se pueden considerar como soluciones económicas. En primer lugar, porque su facilidad de montaje supone invertir menor tiempo y esfuerzo, lo que se resume en reducción de costes.

Además, los techos metálicos son especialmente adecuados para el control climático interior. Esto se debe gracias a la buena conductividad térmica del metal. Si además añadimos aislantes térmicos adecuados que eviten la fuga de temperaturas por el plenum, la temperatura ambiente se percibirá como confortable.

En las estancias con sistemas de climatización tradicional, las pérdidas generalmente se producen por paredes, suelos y techo, y la función de los aparatos de refrigeración es introducir en la estancia el frío/calor necesario para compensar el calor/frío que entra o se escapa por las mismas.

Por ello, es necesario contar con productos de calidad que consigan combatir todas las cargas que se presenten, dando siempre el mejor resultado.