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Los techos metálicos tienen la gran ventaja de ofrecer una amplia variedad de aplicaciones. Es decir, estos pueden ser usados en proyectos muy dispares entre sí.

Algunos de los ejemplos podrían ser:

Aeropuertos o estaciones dónde hay una gran fluctuación de personas y también influencias ambientales del exterior.  Algunas de las características a tener en cuenta aquí serían la presión del viento y la corrosión.

También, los techos metálicos son utilizados en salas de conferencias, oficinas o cines, dónde en la gran mayoría de casos, lo más importante son las propiedades acústicas que presente el producto. Propiedades con las que cuentan muchas de las familias de techos metálicos.

Un campo con gran importancia y exigencia de higiene dónde son utilizados en muchas ocasiones los techos metálicos son los hospitales, laboratorios, instalaciones sanitarias, plantas de procesamiento etc. Esto se debe a los recubrimientos antibacterianos y a la facilidad con la que se lleva a cabo la limpieza de los techos.

Y como último de los muchos ejemplos que existen, podemos hablar de las salas de deportes o piscinas. En estos proyectos debemos asegurarnos de que los techos presenten los cuidados necesarios debido a la atmosfera corrosiva y a las influencias mecánicas. Pero, gracias a los recubrimientos especiales existentes para techos metálicos y los distintos métodos de construcción, estos productos pueden soportar tales factores de forma permanente.

Por todo ello, hay que considerar los techos metálicos como un producto que ofrece numerosas ventajas, siendo una de ellas, la gran facilidad para adaptarlo y cumplir las exigencias de cualquier proyecto.