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Dentro de los distintos materiales de construcción, no existe otro grupo que se haya desarrollado de manera tan rápida, y en un periodo de tiempo tan corto, como el grupo de las materias plásticas, siendo el PVC, uno de los plásticos menos dependientes del petróleo, compuesto en su mayor parte, un 57%, por sal. Es un material que, a lo largo de su periodo de vida útil, ni se oxida ni se corroe. Es importante destacar que más del 65% por ciento de las aplicaciones de PVC tienen una vida útil muy larga, pudiendo alcanzar los 100 años, lo que provoca una reducción considerable del consumo de materias primas, de costes de mantenimiento y de sustitución.
El PVC demanda menor cantidad de energía en su fase de producción que otros materiales alternativos. De igual manera, los distintos elementos de la construcción que se han fabricado con PVC son, en general, más baratos de instalar, generando unos gastos de mantenimiento muy inferiores a los de otros materiales alternativos. Otra de sus particularidades es su resistencia al fuego, debido a su composición molecular se consigue un material casi ignífugo, no propaga la llama, dejando de quemarse en cuanto se retira la fuente de calor.
Dentro de la fabricación de ventanas y cerramientos, el PVC es el producto más utilizado en los principales países de Europa, gracias a esto, ha experimentado un mayor crecimiento en su utilización, en detrimento de otros materiales. Sus excelentes resultados, desde hace más de 50 años, y su calidad, hacen que una ventana de PVC dure un largo periodo de tiempo en un perfecto estado de uso y casi sin mantenimiento siendo, además, resistente a casi todos los agentes químicos que contaminan la atmósfera.
De este material se pueden aprovechar tanto sus propiedades aislantes, como su resistencia a la corrosión, su peso reducido. Especialmente importante es su insensibilidad a la humedad y su no pudrición.
Puede ser completamente reciclado, además, y gracias a sus características aislantes, permiten reducir el consumo energético, por lo que su éxito se debe a la unión de su polivalencia, sus cualidades innatas, y el respeto por la naturaleza, lo que lo convierten en un producto muy solicitado.
Gracias a su resistencia y larga duración, este producto es idóneo para las distintas aplicaciones constructivas, ya que, en la mayoría de sus aplicaciones, puede llegar a tener una vida útil superior a los 15 años, lo que implica tener que sustituir los elementos de la construcción en menor medida, debido a su desgaste natural, consiguiendo un ahorro, tanto en materias primas como en energía durante los procesos de fabricación e instalación.

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