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El anuncio de la llegada de la línea de Alta Velocidad a Perpignan (Francia) fue el desencadenante de una operación de revitalización del barrio de la estación, impulsada por el Ayuntamiento de la ciudad, en el marco de la cual entró la construcción del nuevo intercambiador de Perpignan. El Centre del Món concentra diferentes usos (comercial, servicios, hoteles y oficinas), todos ellos organizados alrededor de las nuevas instalaciones de la estación del TGV.

Es un conjunto que reúne diversos elementos entre los que se complementan: la estación del tren de alta velocidad está situada en la planta calle del complejo. La estación de autobuses se sitúa al sur del conjunto. El programa comercial se reparte en tres niveles: el nivel +1, la planta baja y una parte del nivel subterráneo. Las oficinas ocupan los tres niveles superiores de los cuatro edificios situados más al sur del conjunto; sus fachadas dan al boulevard, a los andenes y a la calle comercial.

En los tres niveles superiores de los dos edificios situados al norte del conjunto se encuentran los dos hoteles, que comparten una recepción así como el comedor, la sala de congresos y la terraza-bar, entre otros servicios. Además, el conjunto cuenta con cuatro niveles de aparcamiento para un total de cerca de 1000 plazas. Y finalmente, está prevista la construcción de un volumen independiente situado en el extremo norte del conjunto, destinado a acoger un espacio deportivo urbano.

«El Centre del Món» supone, por sus importantes dimensiones y su expresión arquitectónica, una señal urbana, tela de fondo de la perspectiva de la antigua estación que se puede apreciar desde la avenida del General De Gaulle y la plaza de Cataluña. La singularidad del proyecto radica en tres elementos principales: la larga fachada exterior, de vivos colores, la cubierta, que evoca una ola, y el volumen del fitness, que destaca en el conjunto del proyecto. El tratamiento cromático de las fachadas, cuyos vivos colores remiten a los del Mediterráneo, a su luz, así como al logo de la Agglomération de Perpignan (que se compone de paralelogramos rectángulos de color amarillo, rojo, azul y verde), siendo probablemente el aspecto más distintivo del proyecto. Por su parte, la cubierta de la calle interior se desarrolla a lo largo de todo el complejo. Está compuesta por paneles de vidrio fotovoltaico que permiten filtrar el sol para impedir el sobrecalentamiento de la calle interior a la vez que generan electricidad. En cuanto a la sorprendente forma del volumen del fitness, fue posible diseñarla gracias a la gran libertad formal que permiten las características de un equipamiento deportivo urbano. Su concepción fuera de escala y su forma orgánica atraen las miradas y constituyen un elemento muy atractivo.

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